jueves, 19 de abril de 2012

UNA SENSACION LLAMADA MOTO



En una entrada anterior, comentaba que los motards no podemos dejar de hablar de nuestras cabalgaduras. Es un hecho…

Un profano pensaría que tan solo se trata de sentir la velocidad y sin duda estaría equivocado. La moto transmite muchas sensaciones diversas: el sonido del motor, las vibraciones, el olor a combustible cuando repostamos, la sensación de control al manillar, el sentimiento de pertenencia a una clase “especial”, etc,etc…

Hoy os ofrezco el vídeo de un spot que realizó una lotería para promocionar sus sorteos. La protagonista es una moto y su piloto un invidente. ¿Increible?, no, ni mucho menos. Pinchadlo y veréis…

LA MOTO MERCHE

miércoles, 18 de abril de 2012

EL COCINERO VELOZ



Si hablamos de cocina y motos, sin duda, nos vienen a la cabeza los repartidores de pizza. Verdaderos “pilotos” urbanos, serán motivo de reflexión en otra ocasión…

Hoy quisiera hablar de mi buen amigo Miguel, cocinero de pro, apasionado motard y lo más importante, una “enorme” persona.

Su restaurante ha sido y es, lugar de encuentro para un grupo heterogéneo de motoristas. No importa el tipo de cabalgadura, su cilindrada o el nivel de pericia al manillar. En realidad, todos buscamos lo mismo, el mejor combustible para “nuestros” motores, los exquisitos platos que de su cocina salen a las mesas que diligentemente, sirve su esposa Mariu.

Miguel contagia alegría con su discurso rápido y afable. Su arte culinario nos repone el espíritu (aún no he probado una receta que no me guste). Además, a la que te descuidas, alehop!!!, te monta una salidita en moto…

Siempre dispuesto, no hace “ascos” de ninguna ruta. Pingüinos, Andorra, saliditas rápidas a desayunar, en fin, lo “cocina” todo. Mantiene que la moto tiene cualidades “terapéuticas” y que le hace ahorrar en psicólogos. Luego, le suma una dosis de sus lentejas estofadas y nos cura a base de cuchara.

Su Honda es su segundo amor. Una bala amarilla imprescindible en el circo rodante del fin de semana. Sin duda, el cocinero veloz lidera a un grupo que le es fiel por convicción y respeto.

Por cierto, el establecimiento de Miguel y Mariu se llama Ca l´Adan. Está situado en la calle Baltasar de Espanya, 2, 08970 Sant Joan Despí (Barcelona). El teléfono es el 93 477 80 42.

Os lo aseguro, en Ca l´Adan se cocina en moto pero se disfruta de la comida lentamente…

Hoy iré, tengo el depósito en reserva.

LA MOTO MERCHE




domingo, 15 de abril de 2012

OSSA 250 MONOCASCO


Nuestro país está lleno de historia motociclista. No tan sólo de fabricantes, triunfos, pilotos o circuitos…

También forman parte del Olimpo motero ingenieros, técnicos y mecánicos. De uno de ellos quisiera hablar hoy. En 1965 Eduard Giró (conocido por el técnic) desarrolló como trabajo final de carrera un motor de 250 cc con admisión por válvula rotativa y una potencia de 35 CV.

El ingenio se montó en un chasis Ossa 230, pero la potencia conseguida llegó a 40 CV y según los pilotos de pruebas la moto resultaba “imposible” de gobernar…

Giró no "rindió armas", diseño y mandó fabricar un bastidor monocasco, realizado en magnesio (se trata de un material muy ligero) , en el que el novedoso motor se convirtió en un elemento estructural más.

Esta Ossa no era cualquier cosa (no he podido evitar  hacer la rima) y sin duda necesitaba un piloto especial, un probador “sensible” e intuitivo. Santi Herrero se convirtió en la “pieza” más valiosa de la moto.

Herrero  y su Ossa arrasaron en todas las carreras en las que participaron, derrotando a rivales en principio más potentes y veloces. La evolución de esta maravilla adelantada a su tiempo, no se hubiera detenido de no haberse cruzado la parca con Santi cuando disputaba el Tourist Trophy de la Isla de Man. Aquel fatídico 8 de Junio de 1970 nos dejó huérfanos de un gran piloto y su montura quedó estabulada para siempre…, nadie podía ser digno de hacerla galopar de nuevo.

Hace dos veranos tuve la suerte de disfrutar de la visión de la “monocasco” en el Museo de la Moto de la Bassella. De veras, resultó emocionante, era como ver la recreación de una especie animal extinta pero que sin duda es origen de muchas especies vivas…

LA MOTO MERCHE

lunes, 2 de abril de 2012

LOS SEMAFOROS


En la línea de “repasar” nuestro comportamiento cuando conducimos por la ciudad, os paso la reflexión que el insigne Pere Casas publicó en la revista Motociclismo el pasado 10 de Mayo de 2011.

SEMAFOROS.

Parece curioso como el “mecanismo semafórico” varía de ciudad en ciudad. En Madrid, “ámbar” sigue significando “verde”: así, como siempre siguen pasando coches “retrasados”, nadie sale antes de hora y se espera al verde para arrancar. Frenar ante un ámbar significa que te “dan por detrás… y ¡por tu culpa!”. En cambio, en “las Barcelonas” ocurre curiosamente lo contrario: “ámbar” significa “rojo”: pero como los coches se detienen “como toca” en los cruces, muchos motoristas han adquirido el peligroso hábito de arrancar aún en rojo, antes de hora, con la simple visión del parpadeo del verde del peatón a punto de cruzar (ámbar para coches). ¡Ni una cosa ni otra!. Pere Casas

Recordé a Pere a raíz de una salida antes de tiempo. El pasado 19 de Marzo una motorista falleció arrollada por un coche en la intersección del Paseo Manel Girona y la Avenida de Pedralbes. Mis dos hijos presenciaron el accidente, la inmediata fue recordarle a su padre que debía ir con mucho cuidado…, ufff.

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LA MOTO Y LA CIUDAD


La moto es un vehículo ideal para circular por la ciudad. Sin duda ahorramos tiempo, aparcamos justo frente a nuestro punto de destino y el gasto en parking desaparece (hasta que los ayuntamientos “inventen” la zona azul motera…).

Sin embargo, la ciudad es un escenario “perfecto” para los accidentes. Curiosamente, la velocidad no es el factor principal en la siniestralidad urbana. Las rotondas, los cruces y los semáforos se convierten en los puntos negros en los que como motoristas, debemos comportarnos con prudencia…

En ámbito urbano, bajamos la guardia, nuestra percepción de peligro se minimiza y no nos damos cuenta de la necesidad perentoria de conducir con la misma o mayor atención que cuando lo hacemos por carretera.

Tenemos fallos “habituales”. No prevenimos la detención de los vehículos que nos preceden, olvidamos que los coches abren sus puertas hacia el exterior, no recordamos los ángulos muertos de los automóviles y no “consideramos”  a los peatones parte del tráfico…

Nuestros desplazamientos por el entramado urbano son verdaderas “pistas americanas”. Debemos hacer crecer exponencialmente nuestra atención, no queda otra. Una vez, un amigo motero me preguntó: Oye, para ti, ¿cuál es el circuito más difícil del Mundial?. Le respondí que Barcelona. ¡Telita de circuito el de la Ciudad Condal!.

LA MOTO MERCHE