lunes, 20 de marzo de 2017

VIDA NUEVA


En un tiempo como el nuestro, la humanidad se cosifica y a las cosas se les otorga condiciones de seres vivos, diríase que casi aspectos humanos. Sin duda lo apuntado nos indica, que como sociedad, avanzamos hacía una silente locura colectiva, pero en lo que hoy nos ocupa, el amor enmienda a los orates y los hace elementos dignos y necesarios.

Miren, a todas luces un vehículo de autoescuela es de todos y de nadie, pues aún perteneciendo nominalmente a una empresa, la realidad nos indica que tiene tantos dueños como conductores. Me refiero a todos los que se recibieron como aptos tras circular el día del examen que les puso a prueba. De eso versa este escrito, de una máquina que se ganó el tener alma gracias a todos los que compartieron con ella sus esperanzas.

En Autoescuela Requena, una humilde Yamaha SR 250, durante 26 años fue montura de prácticas y examen para miles de alumnos. Esa motocicleta vivió de primera mano los miedos, los deseos y las alegrías de unas personas que le otorgaron, a pequeños jirones, un verdadero corazón cálido y propenso a ayudar a los noveles a cumplimentar aquello de sacarse el carnet.

¿Me preguntan a donde desean llegar estar letras?, sencilla es la respuesta: esa moto se ha ganado la jubilación con reconocimientos y honores. Lejos de ser canibalizada para utilizar sus piezas y componentes, mi amigo Alex le ha concedido una pensión vitalicia y ha hecho magia para que la otrora vetusta monocilindrica se convierta en una preciosa joya de las dos ruedas. La prudente moto del pasado, es hoy una scrambler deseosa de juguetear sin descanso.

No lo duden, existen motos con alma y cada vez que se ponen en marcha, explican hermosas historias y en su rodar, nos llevan a renovar los sueños.

LA MOTO MERCHE

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